domingo, 1 de abril de 2012

Lectura... "David Copperfield", de Charles Dickens


El pasado día 7 de febrero se cumplió el bicentenario del nacimiento de uno de los grandes escritores del siglo XIX, Charles Dickens.

También en España se conmemora la efemérides. Alianza editorial, por ejemplo, ha publicado una nueva traducción de David Copperfield, a cargo de Miguel Ángel Pérez.

Aviso previo: atrévanse con Dickens, pierdan las manías –ya saben, “jo, es que es de hace mucho” (les juro que me lo dijo un amigo), “menudo tocho o así–. El viejo Charles es un pedazo de escritor y sus historias son de lo más entretenidas. Si hoy hay algo parecido a un divertido viaje por el tiempo, es Dickens.

Hablar del escritor nos llevaría varias entradas del blog –y un par de programas de radio–, así que quédense con un dato histórico fundamental que ya hemos comentado en alguna ocasión:
Dickens padre ingresó en la prisión para deudores de Marshalsea, en Londres. Parte de la familia se fue a vivir con él. Charles, que tenía 12 años, acabó en una fábrica de betún, en un barrio de mala muerte, en donde lo explotaron a conciencia. Allí Charles fue testigo de la vida inmunda en los barrios humildes: alcoholismo, prostitución, mendicidad, explotación infantil, pederastia… Una oportuna herencia sacó a los Dickens de aquella situación. Charles quedó marcado y fue siempre un luchador contra la desigualdad y la pobreza.
Como escritor dominaba como nadie los mecanismos del suspense y de la emoción porque publicaba en folletines de entrega semanal. Despertaba tanta emoción que, en Nueva York, la gente iba al puerto a preguntar a gritos a los barcos que venían de Inglaterra qué había pasado con tal o cual personaje.

David Copperfield es un novelón integral –1.200 páginas–. El libro favorito de Dickens, en el que volcó muchos elementos autobiográficos.

Charles Dickens consiguió una mezcla perfecta entre melodrama, novela de costumbres, ternura, humor –a veces cruel– y acción.

¿Qué decir del argumento de David Copperfield? Pues que narra la accidentada vida de David, desde que nace hasta que es un adulto. Con eso vale.

Déjense llevar por Dickens y una galería de personajes soberbia.

Por cierto, estuve comparando una de las traducciones antiguas y la nueva, y el libro corre más, es más claro y nos acerca de un forma más contemporánea al espíritu de Dickens.

En esta Europa arrasada por los famosos mercados, hay que leerlo para comprobar lo actual que sigue siendo aquel genio.

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